sábado, 29 de marzo de 2014

Comedores en riesgo: la deuda del gobierno bonaerense y la prolongada inactividad escolar afectan un servicio que llega a 2,3 millones de chicos

(Por Felicitas Sánchez. La Nación, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, miércoles 26 de marzo de 2014)- Son las 12 del mediodía y, a pesar del paro docente, unos veinte chicos de distintas edades se reunían ayer en la puerta de su escuela, la EGB N° 16 Hipólito Bouchard, en el partido de Ezeiza. Esperaban que abriera el comedor del colegio.


La naranja y el sándwich que esperaban representan la única comida fuerte del día para muchos de los 2,3 millones de chicos que todos los días recurren a los 12.000 comedores escolares bonaerenses. Sin embargo, hoy este servicio corre peligro, ya que una deuda millonaria con los proveedores podría poner en jaque la continuidad de los vitales almuerzos.
Según Héctor Acevedo, titular de la Asociación Bonaerense de Prestadores de Servicios a Comedores Escolares (Abpsce), el gobierno de Daniel Scioli tiene una deuda acumulada de $ 600 millones. Si bien por ahora los comedores siguen funcionando, no saben cómo seguirán prestando el servicio una vez que se reanuden las clases y aumente la cantidad de alumnos que comen en la escuela.
"Habían empezado a saldar la deuda, pero a mediados de enero dejaron de pagar de nuevo. Nos estamos quedando sin mercadería para entregar en los comedores y no podemos reponerla. No sabemos cómo vamos a continuar", advirtió Acevedo.
Los comedores no cierran por vacaciones ni por paro, pero cuando no hay clases menos chicos los utilizan. De los 1000 alumnos que tiene esta escuela primaria sólo van a comer unos 180, cuando durante el año almuerzan y meriendan unos 400.
La situación es más preocupante en la Escuela Secundaria Básica N° 5, que queda al lado. Magdalena Montenegro, auxiliar docente, señaló que muchas veces no les alcanzan los cupos del comedor para la cantidad de alumnos que piden comer en el establecimiento.
"No alcanza la comida para todos, ni siquiera el pan nos alcanza. Nos dicen que tenemos que repartir al azar o tratar de elegir a los más necesitados. Pero todos los que piden están necesitados y es una situación muy fea tener que decirles a unos que sí y a otros que no. El año pasado recibíamos 18 panes para una clase de 30 alumnos", describió Montenegro.
"Además nos faltan jarras y tazas para servir y ollas para cocinar. El colegio se inunda, las clases están repletas, los baños están rotos y las estufas no funcionan. Nos tenemos que arreglar como podemos y cada año estamos peor. No es justo para los chicos", agregó Montenegro.
En 2013, la Abpsce acordó recibir de la administración bonaerense $ 5 por cada almuerzo y $ 2 por la merienda o el desayuno. El contrato no se volvió a renegociar para este año, lo que también pone en riesgo la continuidad del servicio.
"Todos saben cómo aumentó todo. Es muy difícil seguir entregando los mismos productos para la misma cantidad de personas sin un aumento. Pero si no nos pagan lo adeudado ni siquiera tiene sentido que revean los precios. Todos los días reclamamos ante el gobierno provincial y simplemente no tenemos respuesta. Cuando se termine lo que tenemos en depósito no vamos a poder hacer nada más", se lamentó Acevedo.

El ministro de Desarrollo Social bonaerense, Eduardo Aparicio, aseguró que el cronograma de pagos continuará cuando comiencen las clases y que los almuerzos están garantizados. Además, aseguró que la deuda es de $ 500 millones. "Los consejos escolares tienen un fondo de $ 40 millones para pagar parte de la deuda, y el resto se irá reforzando a lo largo del año", aseguró el funcionario.


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